Aluminio o PVC junto al mar: comparativa honesta para la ría de Vigo
La pregunta llega en casi todas las mediciones: aluminio o PVC. La respuesta comercial fácil es aluminio siempre, porque es lo que más se vende junto al mar, pero no es cierta en todos los huecos. Esta guía compara los dos materiales con lo que de verdad importa en la ría de Vigo: la sal, la humedad, la radiación acumulada en las galerías y el ancho del hueco.

Lo esencial
- En primera línea y exposición directa la elección es el aluminio lacado; el PVC de calidad sigue siendo válido en fachadas ventiladas sin exposición directa.
- El PVC no se corroe, así que su límite no es la sal: es mecánico y térmico.
- El aluminio inyectado con espuma aísla mejor, pesa más por metro cuadrado y aguanta anchos mayores sin flectar.
- Junto al mar, el aluminio solo es superior si el lacado es de calidad y la tornillería y los soportes son inoxidables; con lacado pobre, el ataque se concentra en las picaduras.
- En galerías acristaladas orientadas al sur y al oeste la temperatura del paño sube mucho, y ahí el PVC de baja calidad se deforma y se vuelve quebradizo.
- En huecos estrechos, en fachada ventilada sin exposición directa y sin galería, el PVC de calidad es una elección correcta y no un apaño.
Qué es realmente cada lama

Cuando se habla de persiana de aluminio en vivienda no se habla de una chapa maciza, sino de lama de aluminio inyectada con espuma de poliuretano. Es un perfil hueco de aluminio conformado en frío, relleno en fábrica con una espuma rígida que cumple dos funciones: aportar aislamiento térmico y acústico, y dar rigidez al perfil para que no se abolle con facilidad. Por fuera va lacado, y la calidad de ese lacado es más determinante que el propio aluminio.
La lama de PVC es un perfil extruido hueco, con nervios interiores que le dan rigidez. No lleva relleno, así que su aislamiento procede solo de la cámara de aire que encierra. Es más ligera y, para el asunto que nos ocupa, tiene una virtud que ningún metal puede igualar: no se corroe. La sal se deposita sobre ella, se limpia y no ocurre nada más.
Existe también la lama de aluminio extruido de mayor espesor, propia de la persiana de seguridad y de los cierres de local, que es otra categoría: mucho más peso, mucha más resistencia mecánica y prácticamente nada de aislamiento. No compite con las dos anteriores porque responde a otra necesidad.
La comparativa de aluminio y PVC, sin adornos
Esta tabla es la que usamos al medir. Fuera de la primera línea, donde el aluminio lacado no se discute, no hay un ganador absoluto: hay un ganador por hueco, y sale de cruzar los ocho criterios de la tabla. Vale la pena leerla entera antes de decidir, porque la fila que suele desempatar no es la del salitre, sino la del ancho.
| Criterio | Aluminio inyectado | PVC |
|---|---|---|
| Resistencia al salitre | Buena si el lacado es de calidad; picaduras donde el lacado se daña o hay contacto con acero | Excelente, no se corroe en ningún caso |
| Aislamiento térmico | Superior, gracias a la espuma rígida del interior | Correcto pero menor, solo cámara de aire |
| Aislamiento acústico | Mejor, por masa y por relleno | Menor, la lama hueca vibra más |
| Ancho máximo razonable | Admite huecos anchos sin flectar | Limitado; en huecos anchos la lama arquea y roza en las guías |
| Peso del paño | Mayor, exige eje y soportes bien dimensionados | Menor, más fácil de accionar a mano |
| Comportamiento con radiación | Estable, se dilata poco y no pierde forma | Se dilata más y, con calor acumulado, puede deformarse |
| Envejecimiento visible | Pierde brillo; picaduras si el lacado falla | Amarillea y se vuelve quebradizo con los años de sol |
| Reparación por lamas | Sustitución puntual viable si el resto está sano | Sustitución puntual viable, pero la lama nueva desentona en color |
El lacado de la lama decide más que el metal
Aquí está el matiz que casi nunca se cuenta. Una lama de aluminio junto al mar aguanta mientras su recubrimiento esté íntegro, porque el lacado es la barrera que impide que los cloruros alcancen el metal. En cuanto hay un arañazo, un canto mal cortado o un poro de fabricación, el ataque se concentra ahí y avanza en profundidad en forma de picadura. Por eso una persiana de aluminio con lacado pobre puede envejecer peor que un PVC decente en la misma fachada.
Lo que pedimos para primera línea es lacado apto para ambiente marino, con preparación previa de la superficie y espesor de capa suficiente, y acabado íntegro también en los cantos, que es donde los acabados descuidados ahorran trabajo. En una lama cortada a medida, el corte deja aluminio desnudo; que ese canto quede protegido o no marca la diferencia a cinco años vista, sobre todo en Alcabre, Bouzas o el frente de Baiona.
El segundo factor es el conjunto que rodea a la lama. De poco sirve un lacado excelente si los soportes del eje, las grapas y la tornillería son de acero corriente: el par galvánico se forma igualmente y ataca al aluminio desde el punto de contacto, tal como explicamos en salitre y persianas. Junto al mar, aluminio implica inoxidable en todo lo que lo toca; si no, se está comprando media solución.
- Lacado con espesor suficiente y preparación de superficie previa, no pintura de acabado sin más.
- Cantos protegidos en las lamas cortadas a medida: es la vía de entrada más común del picado.
- Tornillería y soportes inoxidables, sin excepción, en toda la franja de exposición alta.
- Guías con fondo accesible para poder retirar la sal y la arena en el mantenimiento.
- Testeros y tapa de registro que permitan abrir el cajón sin romper nada, porque habrá que abrirlo.
El efecto invernadero de las galerías sobre la persiana

La galería acristalada es un rasgo de identidad de Vigo, del Casco Vello a las traseras de O Calvario y Teis, y cambia por completo el problema. Dentro de una galería la sal apenas llega, así que la ventaja principal del PVC pierde peso. Pero aparece otra condición mucho más exigente: el aire encerrado entre el cristal de la galería y la persiana se calienta con la radiación y no ventila, y la temperatura que alcanza el paño es bastante superior a la del aire exterior.
El PVC es un termoplástico: por encima de cierta temperatura pierde rigidez, y si eso ocurre con el paño recogido en el cajón, las lamas quedan con la curvatura que tomaron. El resultado son lamas que rozan, que no encajan bien en la guía y que, con los años, se vuelven quebradizas y se parten al manipularlas. Es la avería típica de la galería orientada al sur o al oeste, no de la fachada expuesta al mar.
En esos huecos, el aluminio inyectado tiene la ventaja clara: se dilata poco, no pierde forma y el color se mantiene mejor. La conclusión práctica es algo contraintuitiva pero es la que aplicamos al medir: el PVC sufre más dentro de una galería soleada que en una fachada azotada por el salitre, porque su enemigo es el calor acumulado y no la sal.
Cuándo el PVC sigue siendo la lama correcta
Decir que el PVC es siempre la opción de segunda no es honesto. Fuera de la exposición directa hay huecos en los que es directamente mejor elección que el aluminio, y conviene identificarlos. El primero es el hueco estrecho: ventanas de baño, cocina, tendedero o pequeños huecos de escalera, donde el paño no llega a pesar lo suficiente como para necesitar rigidez y donde la ligereza facilita el accionamiento manual.
El segundo es la fachada ventilada y resguardada, sin exposición directa al mar, en zonas de exposición moderada como Lavadores, Candeán, Bembrive o municipios de valle como Mos, O Porriño o Ponteareas. Allí la variable dominante no es la sal, sino la humedad y la condensación, y frente a la humedad el PVC se comporta perfectamente. El tercero es el hueco orientado al norte o sombreado por otra edificación, donde la radiación acumulada tampoco es un factor.
Y hay un cuarto caso perfectamente legítimo: el de la sustitución parcial en una vivienda que ya tiene PVC en el resto de los huecos y que se quiere mantener coherente. Cambiar un solo hueco a aluminio genera una diferencia de color y de brillo que no compensa. En la instalación de persianas a medida lo planteamos siempre hueco a hueco, y no es raro que en la misma vivienda salgan las dos soluciones.
Cómo elegimos el material de la persiana en la medición

El orden de preguntas que seguimos es siempre el mismo, y llega a una recomendación en pocos minutos. Primero, exposición: si la vivienda está en frente marítimo abierto, aluminio con lacado apto para ambiente marino y todo el herraje inoxidable, sin discusión. Segundo, ancho del hueco: por encima de cierta anchura el PVC flecta, roza y acaba dando problemas por más que la exposición sea suave, así que el ancho puede imponer el aluminio aunque la sal no lo imponga.
Tercero, galería y orientación: hueco dentro de galería orientada al sur o al oeste, aluminio. Cuarto, prestación buscada: si la prioridad declarada es el aislamiento térmico o el ruido, el aluminio inyectado gana con claridad, y si lo que se busca es un paño ligero y fácil de accionar en un hueco pequeño y resguardado, el PVC cumple. Quinto, coherencia con el resto de la vivienda, que no es un criterio técnico pero sí una razón válida.
Lo que no hacemos es empujar un material por defecto. Una persiana bien elegida para su hueco dura años; una mal elegida da guerra desde el primer invierno y acaba en visitas de reparación que se podían haber evitado al elegir.
- Frente marítimo abierto: aluminio con lacado apto para ambiente marino y herraje inoxidable en todo el conjunto.
- Hueco ancho, aunque sea interior: aluminio, porque el PVC flecta y acaba rozando en las guías.
- Galería acristalada al sur o al oeste: aluminio, por el calor acumulado y no por la sal.
- Hueco pequeño y resguardado, sin exposición directa: PVC de calidad, sin ningún complejo; hace el mismo trabajo.
- Prioridad en aislamiento térmico o acústico: aluminio inyectado, que es donde la espuma interior marca la diferencia.
- Sustitución parcial en vivienda ya equipada: mantener el material existente para no romper la coherencia visual.